Antenas, celulares, cáncer y más

El último domingo se emitió en un canal de televisión un reportaje sobre la preocupación de los vecinos de San Isidro por la proliferación de antenas de telefonía celular en su distrito. En corto lo que decían los vecinos era que las emisiones de las antenas causan cáncer. No es mi intención ocuparme de las antenas de telefonía celular y su relación con algún tipo de cáncer, que por lo pronto me parece que no hay datos concluyentes al respecto, y si los hay no están disponibles, sino de a qué nos referimos cuando coloquialmente decimos que algo causa cáncer. Para empezar quiero decir que la sentencia “esto o aquello causa cáncer” no me gusta mucho, en su lugar prefiero decir que esto o aquello es un factor de riesgo o un factor de protección. No me quiero perder en detalles semánticos, pero decir que A causa B, me parece que es un poco extremo, a no ser que digamos por ejemplo que cortarle la cabeza a alguien le causa la muerte, proposición con la que seguro todos estaremos de acuerdo. Ahora bien, ¿qué es un factor de riesgo y qué es un factor de protección? Para responder a estas preguntas tenemos que hablar de probabilidades. Empecemos por decir que en epidemiología un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona contraiga alguna enfermedad o algún problema de salud, mientras que un factor de protección es todo aquello que disminuye dicha probabilidad. A continuación les pongo un caso imaginario para ilustrar estas ideas y presentar algunas definiciones.

Suponga que entre la gente que no come habas saladas el 2% sufren cáncer de lengua mientras que entre los que sí comen habas saladas la cifra es 10%. Como la probabilidad es mayor entre los que sí comen habas saladas, entonces se dice que comer habas saladas es un factor de riesgo para este tipo de cáncer. Si dividimos ambas probabilidades obtenemos lo que en epidemiología se conoce como el riesgo relativo (RR), y que en este caso resulta 0.1/0.02 = 5 e indica que comer habas saladas multiplica por 5 la probabilidad de sufrir cáncer de lengua. Suponga por otro lado que entre quienes no consumen caramelos de chicha morada de nuevo el 2% sufren cáncer de lengua mientras que entre quienes sí los consumen solo el 1% lo sufre; entonces si hacemos la división tenemos un RR de 0.01/0.02 = 1/2, lo que indica que comer caramelos de chicha morada es un factor de protección para el cáncer de lengua y que la probabilidad de sufrirlo entre los que tienen el hábito de consumir los caramelos es la mitad de la que corresponde a quienes no tienen dicho hábito. Con estos ejemplos ya vamos viendo que si el RR < 1 entonces tenemos un factor de protección, si el RR > 1 entonces tenemos un factor de riesgo y si el RR = 1 entonces decimos que no hay ningún tipo de asociación entre el factor en estudio y la enfermedad.

Para terminar, dejemos las habas saladas y los caramelos de chicha morada para poner algún ejemplo más real. Quizá uno de los ejemplos más emblemáticos sea el del cigarrillo y el cáncer de pulmón. Sobre cigarrillo y cáncer de pulmón debe haber casi tantos estudios y tantas cifras como fumadores. Buscando en la web encontré una referencia a un estudio europeo del 2006 que indica que el 0.2% de los hombres que nunca fumaron desarrollarán cáncer de pulmón contra un 5.5% para quienes fumaron en el pasado, un 15.9% para los actuales fumadores y un 24.4% para los fumadores severos, definidos estos últimos como los que fuman más de 5 cigarrillos al día. Entonces los RR serían 27.5 para los fumadores del pasado, 79.5 para los actuales fumadores y 122 para los fumadores severos. Un RR de 122 es altísimo e indica que los fumadores severos tienen una probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que es 122 veces la que corresponde a quienes nunca han fumado. Sin embargo vale la pena notar que aun en el grupo de fumadores severos sigue siendo más probable no desarrollar cáncer de pulmón que desarrollarlo en algún momento (75.6 % contra 24.4 % de acuerdo con este estudio, pero ojo que con este dato no quiero de ninguna manera invitar a nadie a adquirir o seguir con el nocivo vicio del cigarrillo). En cuanto a antenas de telefonía celular, como ya mencioné, creo que por lo pronto no hay estudios conclusivos al respecto. Finalmente noten también que en cualquier caso el asunto es bastante más complejo que simplemente decir que A causa B, que no todos los factores de riesgo son iguales, pues un RR de 1.1 no es lo mismo que uno de 100, e incluso un RR de por ejemplo 10 podría estar relacionado con un problema de salud pública mayor que otro con un factor de riesgo con un RR de 100, todo esto además sin considerar la cuestión aleatoria que rodea a estas cifras, pero eso ya es otro rollo.

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2 comentarios

  1. Se ha mencionado que muchas cosas asociadas a la “vida moderna” producen cáncer: antenas, celulares, hornos de microondas y hasta desodorantes. Lo cierto es que la mayoría de esas afirmaciones no se basan en datos epidemiológicos y estudios serios y finalmente lo único que consiguen es causar pánico sin razón.
    Como todo en medicina, nada es absoluto y hablamos de probabilidades y factores de riesgo. La explicación es excelente.
    Además aprovecho para decir que el humo de tabaco es un carcinógeno humano conocido, asociado a cáncer de pulmón y otras 15 neoplasias. Así qué sí quiere de alguna manera prevenir el cáncer, en lugar de preocuparse por su celular y su microondas, deje de fumar hoy!

    1. Gracias por tu comentario Karem. Ciertamente es increíble que con toda la evidencia sobre lo nocivo que es el humo del tabaco la gente siga fumando. Tal vez haya un problema de comunicación; parece ser que la imagen del moribundo en la cajetilla no está funcionando. Considerando que en muchos casos la probabilidad de desarrollar cáncer entre los fumadores está alrededor e incluso por encima del 20%, ¿cómo la gente sigue fumando? Imaginemos un revolver con un tambor para 5 balas, ¿jalaría alguien el gatillo con el arma en la sien sabiendo que hay una bala? Porque la probabilidad de que a uno le toque la bala es más o menos la misma de que a un fumador le dé cáncer (y al parecer incluso mayor para el fumador).

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